Sobre las várices circulan muchas ideas, algunas ciertas y otras no tanto. Estas son las que más escuchamos en consulta, con su respuesta.
¿Mito o verdad?
“Las várices son solo un problema estético.”
Además de cómo se ven, pueden causar dolor, pesadez e hinchazón, y con el tiempo afectar la piel. Son una señal de que la circulación venosa no está funcionando bien.
“Cruzar las piernas causa várices.”
No hay evidencia de que cruzar las piernas las provoque. Lo que sí influye es pasar muchas horas en la misma posición sin moverte.
“Solo les salen a las mujeres.”
Son más frecuentes en mujeres por factores hormonales y el embarazo, pero los hombres también las tienen, y a veces consultan más tarde.
“Si mis papás tienen várices, yo tengo más probabilidad.”
La herencia es uno de los factores de riesgo más importantes. Si hay antecedentes en tu familia, conviene revisarte aunque no tengas molestias.
“Tratarlas requiere cirugía y hospitalización.”
Hoy la mayoría de tratamientos, como el láser endovenoso, la radiofrecuencia o la escleroterapia, son ambulatorios y permiten volver pronto a la rutina.
“Si cierran una vena, la sangre no tendrá por dónde circular.”
La vena enferma ya no cumple bien su función. Al tratarla, la sangre se redirige por las venas sanas, que son muchas.
“Caminar y hacer ejercicio ayuda.”
Al mover las pantorrillas, sus músculos funcionan como una bomba que impulsa la sangre de regreso al corazón.
“Una vez tratadas, nunca vuelven.”
La vena tratada no vuelve, pero pueden aparecer várices nuevas con el tiempo. Por eso son importantes los buenos hábitos y el seguimiento.
La mejor forma de salir de dudas
Cada caso es diferente. Si tienes preguntas sobre tus venas, lo más seguro es consultar con un especialista, que puede evaluarte y explicarte qué opciones tienes.
En resumen
- Las várices no son solo estéticas.
- La herencia sí influye; cruzar las piernas, no.
- Los tratamientos actuales son ambulatorios.
- Pueden aparecer várices nuevas: el seguimiento es clave.
Este artículo es informativo y no sustituye una consulta médica. Ante cualquier síntoma, consulta a un especialista.
Siguiente artículo Tu primera consulta con el flebólogo: qué esperar